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Prototaxites: Las torres con forma de hongo de 8 metros de altura que dominaron la Tierra hace 400 millones de años.
Prototaxites: Las torres con forma de hongo de 8 metros de altura que dominaron la Tierra hace 400 millones de años.
Imagínese caminando por una llanura costera a finales del Silúrico, hace unos 420 millones de años. No hay árboles. No hay bosques, ni canto de pájaros, ni un solo vertebrado que respire aire. La vegetación que lo rodea apenas le llega a los tobillos: diminutas plantas vasculares primitivas, alfombras de briofitas, costras de algas y cianobacterias que colonizan el lodo húmedo a lo largo de los cursos de agua. Y entonces, de vez en cuando, en el horizonte, aparece algo absurdo: una columna oscura, lisa y ahusada, tan ancha en la base como el tronco de un roble centenario y de hasta ocho metros de altura. No tiene ramas ni hojas. No tiene raíces visibles. Simplemente está ahí, un monolito biológico que se eleva treinta o cuarenta veces más alto que cualquier otra forma de vida terrestre en el planeta. Ese monolito se llama Prototaxites, y es probablemente el fósil de Prototaxites más desconcertante, más debatido y más fascinante en la historia de la paleobotánica.
Hongos llorones: El fenómeno de la gutación en los basidiomicetos
Hongos llorones: El fenómeno de la gutación en los basidiomicetos
La gutación en los hongos es un espectáculo fascinante que transforma el micelio y los cuerpos fructíferos en organismos aparentemente sensibles, capaces de "llorar". Este fenómeno, conocido como gutación, no es una lágrima de tristeza, sino un sofisticado mecanismo fisiológico que revela la íntima conexión entre el reino de los hongos y su entorno. Para el cultivador experimentado, el aficionado a la micología o el investigador, la gutación es una señal, una advertencia que indica la salud del micelio, la eficiencia del sustrato y las condiciones microclimáticas.
El papel de los hongos en la prevención de las enfermedades del suelo.
El papel de los hongos en la prevención de las enfermedades del suelo.
El suelo es un ecosistema vivo y dinámico, y los hongos son sus arquitectos silenciosos. Durante décadas, la agricultura convencional ha considerado a los hongos principalmente como patógenos que debían eliminarse, descuidando su papel fundamental en el mantenimiento de la salud del suelo. Hoy, gracias a investigaciones cada vez más avanzadas, sabemos que los hongos son aliados insustituibles en la prevención de enfermedades del suelo, capaces de proteger las plantas, mejorar la estructura del suelo y reducir la dependencia de productos químicos.