Durante más de cuatro décadas, la impresión 3D trabajó casi exclusivamente con materiales inertes: polímeros derivados del petróleo, polvos metálicos, resinas fotopolimerizables, cerámicas técnicas. Hoy algo profundamente diferente está saliendo de los laboratorios de biotecnología y de los departamentos de ingeniería de materiales de medio mundo. La boquilla de una impresora ya no deposita solo plástico fundido, sino una pasta viva, blanquecina, densa como una masa de pan, poblada de hifas de hongos que siguen creciendo después de la deposición. Es el comienzo de una manufactura que no construye objetos, sino que los cultiva.
Imagínese caminando por una llanura costera a finales del Silúrico, hace unos 420 millones de años. No hay árboles. No hay bosques, ni canto de pájaros, ni un solo vertebrado que respire aire. La vegetación que lo rodea apenas le llega a los tobillos: diminutas plantas vasculares primitivas, alfombras de briofitas, costras de algas y cianobacterias que colonizan el lodo húmedo a lo largo de los cursos de agua. Y entonces, de vez en cuando, en el horizonte, aparece algo absurdo: una columna oscura, lisa y ahusada, tan ancha en la base como el tronco de un roble centenario y de hasta ocho metros de altura. No tiene ramas ni hojas. No tiene raíces visibles. Simplemente está ahí, un monolito biológico que se eleva treinta o cuarenta veces más alto que cualquier otra forma de vida terrestre en el planeta. Ese monolito se llama Prototaxites, y es probablemente el fósil de Prototaxites más desconcertante, más debatido y más fascinante en la historia de la paleobotánica.
Limpieza con setas -miércoles, 8 de julio de 2026 La limpieza con setas representa una de las revoluciones más fascinantes en el campo de la limpieza ecológica y sostenible del hogar. Al limpiar nuestras casas, rara vez consideramos que el reino de los hongos puede ofrecer soluciones concretas para una limpieza natural, eficaz y respetuosa con el medio ambiente. Este artículo explora en profundidad cómo y por qué la limpieza con setas se está convirtiendo en una práctica cada vez más popular entre investigadores, cultivadores, aficionados a la micología y personas que simplemente desean limpiar sus hogares sin recurrir a productos químicos agresivos.